¡Que huecos caen los buenos deseos, cuando cerca y lejos, hay cada día más desgracias.
Hoy nos decían que aquí al lado, ya hay más de tres millones de parados y que sigue y sigue aumentando la lista. Al parecer los "listos" también, algunos empresarios, que no se acuerdan de que ayer mismo se forraban la riñonera de ganancias desproporcionadas y de vida fácil. Mi amiga Eugenia, me decía el otro día, qué era imposible que el personal hubiera dejado de pronto de comer madalenas, por lo de la Bella Easo, que también dicen sus dueños que están en crisis.
Preocupante panórama, que no veo yo que se arregle pronto.
Y más preocupante, la sinrazón y el genocidio, que continua en Gaza, que apenas nos mueve a concentrarnos a unos pocos aragoneses, más aragoneses de los nuevos, de los que hablan también en árabe, que de los de "siempre". ¡Habrá alguien capaz de parar de una vez este asesinato colectivo¡ ¿Acaso ésta no es una guerra? ¿No estábamos miles de ciudadanos en las calles en contra de la guerra de Iraq? ¿Acaso estas víctimas nos duelen menos? ¿No será que determinadas guerras, nos caen más lejos? Seguro que sí, de nuestros corazones y de los procesos electorales... para nuestros gobernantes.
Por todos los genocidios, por todos los abandanos, por todas las miserias que en este mundo desigual están sucediendo en este mismo instante, aunque hoy no sean portada de ningún medio de comunicación... ¡Qué pare de una vez la injusticia humana!